{"id":208,"date":"2020-06-04T20:44:24","date_gmt":"2020-06-04T20:44:24","guid":{"rendered":"http:\/\/www.elsecreter.com\/site\/?p=208"},"modified":"2020-06-04T20:48:11","modified_gmt":"2020-06-04T20:48:11","slug":"suerte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.elsecreter.com\/site\/2020\/06\/04\/suerte\/","title":{"rendered":"\u00bfSuerte?"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-audio\"><audio controls src=\"http:\/\/www.elsecreter.com\/site\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/01-Suerte-2.mp3\"><\/audio><\/figure>\n\n\n\n<p>Camino a la funci\u00f3n de las 22:30 horas, me encontr\u00e9 una moneda de un peso tirada en el piso del estacionamiento del centro comercial. Era de noche y simplemente brill\u00f3, una luminaria coloc\u00f3 su haz de tal manera que, con la inclinaci\u00f3n causada por la irregularidad del suelo y el \u00e1ngulo en el que yo me dirig\u00eda hacia su encuentro, por mil\u00e9simas de segundo la luz penetr\u00f3 mi c\u00f3rnea, sigui\u00f3 su camino al iris hasta que lleg\u00f3 a mi pupila. El reflejo luminoso arrib\u00f3 en forma de datos geogr\u00e1ficos y estad\u00edsticos a mis neuronas, logrando la identificaci\u00f3n plena del cuerpo, y despu\u00e9s de un an\u00e1lisis somero en el que se plante\u00f3 la posibilidad de ignorar tal informaci\u00f3n, triunf\u00f3 la opci\u00f3n de ir en b\u00fasqueda del objeto en comento. As\u00ed que apresur\u00e9 mi paso. Se volvi\u00f3 desde ese instante en mi objetivo inmediato, el mini objeto de mi deseo. Gir\u00e9 mi cabeza noventa grados hacia la derecha y posteriormente la misma cantidad a la izquierda explorando el horizonte nocturno, no vi ning\u00fan interesado en mi tesoro, por lo que relaj\u00e9 mi caminar. Disminu\u00ed considerablemente el paso para evitar lucir sospechoso. En ocasiones la muestra de desinter\u00e9s oculta las verdaderas intenciones de poseer.<\/p>\n\n\n\n<p>Caminaba acompa\u00f1ado de dos individuos y una f\u00e9mina. Ambos, hermanos entre ellos, y por situaciones de la naturaleza y sus caprichos, compartimos los mismos progenitores, no as\u00ed la edad de nacimiento. El sujeto de g\u00e9nero femenino que sincroniza nuestro paso, es nada m\u00e1s y nada menos, que la pareja de uno de los dos peatones que efect\u00faan la misma ruta en direcci\u00f3n a la moneda.<\/p>\n\n\n\n<p>Hice gala de mi poder de disimulo, deb\u00eda ser cauto ya que, quiz\u00e1s por el id\u00e9ntico curso de nuestra caminata, la cercan\u00eda del paso y el \u00e1ngulo de visi\u00f3n, as\u00ed como de la igualdad de posici\u00f3n por mi estrategia de reducci\u00f3n de la velocidad; pod\u00eda ser v\u00edctima de la ilusi\u00f3n interrupta y la decepci\u00f3n econ\u00f3mica y an\u00edmica que sufrir\u00eda mi persona al no obtener el resultado programado.<\/p>\n\n\n\n<p>Fui avanzando y tratando de indagar en sus rostros los verdaderos m\u00f3viles de sus pasos en direcci\u00f3n al punto se\u00f1alado. Not\u00e9 en el primer individuo, que es el mayor por cierto, una total indiferencia con respecto del brillo producido por los factores antes explicados.&nbsp; Me pude percatar de ello por su atenci\u00f3n total al aparato telef\u00f3nico inal\u00e1mbrico que sosten\u00eda con ambas manos, y al mismo tiempo un movimiento digital que parec\u00eda el de alguna mecan\u00f3grafa en apuros de tiempo y entrega del material solicitado, confirm\u00f3 mi hip\u00f3tesis. El reflejo de la pantalla en sus pupilas tranquiliz\u00f3 mi sistema nervioso central.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi indagatoria continu\u00f3 entonces con el otro sujeto. El cual misteriosamente dirig\u00eda su mirada hacia mi persona, cuestion\u00e1ndome alguna situaci\u00f3n que simplemente no atend\u00ed de la manera m\u00e1s eficaz, debido lo anterior (situaci\u00f3n que no es muy com\u00fan que me suceda) argument\u00e9 sin muchos fundamentos, elabor\u00e9 una respuesta casi monos\u00edlaba que resuelve emergencias sin proporcionar tanta informaci\u00f3n. Tuve que emplear un &#8220;pos si&#8221; para desviar la tensi\u00f3n y as\u00ed continuar con la investigaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>En un estado de vigilia estaba, cuando de pronto hace su aparici\u00f3n en la escena el sujeto femenino. Me resolvi\u00f3 el enigma del segundo individuo, sin embargo abri\u00f3 una nueva l\u00ednea de averiguaci\u00f3n, ya que de manera magistral y efectiva, llam\u00f3 la atenci\u00f3n del que caminaba a su lado con unas simples palabras dirigidas a cautivarle. Sin embargo, todo pod\u00eda resultar con que ella -consciente del objeto en el suelo- tambi\u00e9n estuviera utilizando el disimulo que yo portaba.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed que tuve que reforzar mis esfuerzos, ella se encontraba en el punto m\u00e1s lejano geogr\u00e1ficamente hablando y con respecto a mi ubicaci\u00f3n en nuestra peque\u00f1a colectividad. Su posici\u00f3n estrat\u00e9gica inhabilitaba mi acci\u00f3n anal\u00edtica. Pronto llegar\u00eda lo inevitable, ya que al paso que llev\u00e1bamos, har\u00edamos colisi\u00f3n con la moneda en unos pocos segundos. El \u00fanico consuelo existente era que, pronto sabr\u00edamos el desenlace y tendr\u00edamos paz en nuestras almas.<\/p>\n\n\n\n<p>Se lleg\u00f3 el momento del avistamiento. No hab\u00eda elecci\u00f3n. Unos pasos antes de estar a distancia de un f\u00e9mur del premio pecuniario a mi prudencia. Abrir\u00eda mi boca y empujar\u00eda aire de mi diafragma con una temperatura elevada para que al pasar por la laringe emitiera un sonido que, modulado por la posici\u00f3n de mis dientes y finalmente por el molde con que mis labios se coloquen, se escuchar\u00edan unas palabras que me convertir\u00edan definitivamente en el propietario de lo que tanto inter\u00e9s me causaba.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de narrar todo el frenes\u00ed que me produc\u00eda el hallazgo, de agregarle un significado cabal\u00edstico al hecho de encontrarme una moneda el d\u00eda primero del mes primero del a\u00f1o nuevo dos mil once, finalmente me apropi\u00e9 de ello. Lo recog\u00ed, lo elev\u00e9, lo mir\u00e9 de cerca y dicho sea de paso, a fe m\u00eda que se parec\u00eda a todas las dem\u00e1s monedas de un peso que he visto desde que se comenzaron a acu\u00f1ar los nuevos pesos. Sin embargo este es diferente. Adem\u00e1s de que lo siento tan m\u00edo por la forma en que lleg\u00f3 a mi masa econ\u00f3mica, es sin duda el tesoro en una noche que marca el inicio de las noches en este a\u00f1o joven.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo contemple, qu\u00e9 lindo que se ve en la palma de mi mano. S\u00f3lo bastaba sentirlo en mis falanges para saber a ciencia cierta que era real. Nada de falsificaciones. La dureza, su peso, lo s\u00f3lido de su complexi\u00f3n y la aspereza de su superficie, me dieron los elementos necesarios para dictaminar su autenticidad. En efecto, val\u00eda y hac\u00eda a la vez que valiera la pena mi esfuerzo.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora camino por la calle con el talante de un tipo afortunado. Desde ese momento mi vida ha cambiado. Siento sin duda la fuerza del \u00e9xito correr por mis venas y no tengo m\u00e1s que saber que en esta ocasi\u00f3n fui yo el ganador, y que irremediablemente habr\u00e1 ocasiones en que la sonrisa de la suerte brille en otras bocas. Por lo pronto debo anunciar que soy el propietario de una moneda que brill\u00f3 en mis ojos desde el primer momento en que la vi, y que es muy posible que me acompa\u00f1e desde hoy para siempre en este mundo lleno de intercambio de divisas.<\/p>\n\n\n\n<p>Debo decir que, en alg\u00fan momento sent\u00ed que no lo lograr\u00eda o bien que acabar\u00eda en las manos de alguno de los compa\u00f1eros de ruta. Pero el destino nos ten\u00eda deparado que el encuentro entre la moneda y su servidor fuera as\u00ed, de emocionante y plagado de aventuras inimaginables.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Camino a la funci\u00f3n de las 22:30 horas, me encontr\u00e9 una moneda de un peso<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":210,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_mi_skip_tracking":false},"categories":[12],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.elsecreter.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/208"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.elsecreter.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.elsecreter.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elsecreter.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elsecreter.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=208"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.elsecreter.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/208\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":216,"href":"https:\/\/www.elsecreter.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/208\/revisions\/216"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elsecreter.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/media\/210"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.elsecreter.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=208"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elsecreter.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=208"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elsecreter.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=208"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}